La pequeña consola de videojuegos que se hizo realidad gracias al financiamiento comunitario empezó a entregar sus primeras piezas.
Ouya es -hasta el momento- un caso de éxito del mundo del crowdfunding, prometió un gran producto, la gente confió en él, entregó su dinerito y ahora la consola existe y comenzó a entregar sus primeras piezas a los desarrolladores.
La propuesta de Ouya es sencilla a la vez que atractiva. Es una consola de videojuegos que no busca competir con los ultra súper duper definidos gráficos o con juegos de gran producción, al contrario, Ouya aprovechará el impacto y jugabilidad de títulos sencillos que han demostrado que lo importante es el entretenimiento, como Angry Birds, por ejemplo.
Al estar basada en Android, podrá correr las aplicaciones desarrolladas para la plataforma, incluyendo los juegos actuales, aunque la idea es que se generen juegos dedicados a la consola, especialmente para aprovechar el control que la consola incluye.
Las primeras piezas se empezaron ya a enviar a los desarrolladores que construirán los primeros juegos y se espera que en abril lleguen las consolas terminadas a los primeros felices usuarios que aparten la suya por $99 usd en el sitio de la compañía.
Dos conclusiones que surgen del caso Ouya:
1. Es real, si tienes una buena idea la puedes financiar con el apoyo masivo de gente que crea en el proyecto. No más ideas estancadas por no tener recursos o contactos.
2. El mundo de los videojuegos todavía tiene mucho jugo que dar desde el ámbito de las producciones sencillas pero ingeniosas. ¿Qué nos esperará de las poderosas consolas que Microsoft y Sony están preparando?










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